Rubén Darío
“El velo de la reina Mab"
En aquellos tiempos las hadas habían repartido a los hombres sus dones. Varitas mágicas que llenaban las arcas de los comerciantes de oro, espigas maravillosas que colmaban de riquezas, músculos y mazas enormes para machacar el hierro encendido, piernas ágiles para cabalgar al viento...
En una habitación hay cuatro hombres que se quejan.
El primero tiene el poder de crear en mármol. Pero nunca podrá llegar a ser como Fidias y se desespera por no poder conseguir el ideal que tiene en su mente.
El segundo tiene el don de los colores. Pero, muerto de hambre, vende sus cuadros para sobrevivir mientras anhela pintar la obra maestra por la que pasará a la historia.
El tercero oye todas las melodías. Desde la música creada por el hombre hasta la vibración de la luz. Pero con tanto ruido, se está volviendo loco y los mezcla todos.
Y el último, es el poeta, el que ve el ideal y puede rozarlo con sus palabras, aquel cuya alma es su última musa, pero cuyos vuelos son cortados por el temor a un porvenir de miseria y desprecio de los hombres.
Y la reina Mab los escucha, y compadeciéndose de ellos, los cubre con su velo, el velo de los sueños, formado de suspiros de ángeles. Los sueños dulces, de color de rosa, que hacen penetrar en los corazones la esperanza. Y aquellos hombres dejaron de estar tristes...
“Y desde entonces, en las buhardillas de los brillantes infelices, donde flota el sueño azul, se piensa en el porvenir como en la aurora, y se oyen risas que quitan la tristeza, y se bailan extrañas farandolas alrededor de un blanco Apolo, de un lindo paisaje, de un violín viejo, de un amarillento manuscrito.”
Os deseo dulces sueños y mañana será otro día con el que avanzar con fuerzas renovadas.
:)
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